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La energía no se crea ni se destruye, sólo
se transforma... y a veces en chatarra pues,
tras un accidente automovilístico, los
vehículos tienden a deformarse.
Un evento de este tipo se divide
en dos momentos, antes y después de la
colisión. Y, según nos dice la
física, la energía en estos dos
estados es la misma. Lo que quiere decir que
la velocidad de los vehículos implicados
cambia de forma y de lugar.
Como sabrás, la velocidad es el resultado
de una forma de energía y, al quedar
los autos detenidos tras el accidente, tal energía
deja de existir en forma de movimiento. ¿A
dónde se va entonces?
Esa energía se convierte simple y sencillamente
en fuerza de impacto y en calor. No se necesita
pensarle mucho para darse cuenta que, a mayor
velocidad, mayor es la deformación de
los autos. Además, parte de la energía
se transforma en calor de las llantas contra
el pavimento, si es que existió un frenado
previo. En caso contrario, toda la fuerza es
aplicada a los puntos de impacto, con las consecuencias
que todos conocemos.
Los especialistas en accidentes, que pueden
ser peritos o ingenieros reconstructores, son
los encargados de calcular la velocidad y la
trayectoria de los vehículos involucrados
en un accidente. Y esta es la parte complicada;
el cálculo de la energía no es
tan fácil ya que requiere operaciones
un poco más complejas.
Ecuaciones accidentadas
Existen varias formas, como la teoría
de K. Cambell o la de R. Limpert, que son todavía
utilizadas en nuestros días. Sin embargo,
el problema con estos métodos es que
el margen de error puede llegar hasta un 30
por ciento. Por esta razón los especialistas
han buscado otras maneras. No es que aquellos
métodos no sirvan de nada, pero la verdad
es que después de 30 años de uso
han quedado bastante obsoletos.
En la actualidad es mucho más simple
estudiar la física de un accidente. Y
es que con los años de experiencia y
de extensos estudios, ya existen tablas de referencia
en los que se pueden consultar buena parte de
los datos y otros parámetros que pueden
verse involucrados en un accidente. En dichas
tablas se ofrecen cifras de aceleración
y desaceleración (frenado) de los vehículos.
Gracias a todas estas cifras se han podido
determinar diversos modelos de accidentes tipo.
Y si a eso se le agregan las características
físicas de los vehículos, con
una simple computadora se pueden llegar a resultados
bastante certeros. Gracias a la tecnología
es posible simular todos los componentes de
una colisión y así obtener una
reconstrucción bastante precisa.
Áreas que intervienen
Para el estudio de un accidente, los ingenieros
reconstructores se meten a fondo con cada uno
de los datos, pero también echan mano
de varias técnicas auxiliares. Todo esto
parece muy complicado y, hasta cierto punto,
lo es, porque cada una de estas disciplinas
colabora con su granito de conocimiento para
obtener un peritaje lo más exacto posible.
Gracias a la cinemática y dinámica
vectorial es posible conocer si un auto invadió
un carril antes de impactarse o si golpeó
algún otro obstáculo. Así,
es posible saber cómo sucedió
un accidente, paso por paso, segundo por segundo,
con una exactitud digna de una película
que se mira en cámara lenta.
La elasticidad y resistencia de materiales
son otras de las áreas importantes, pues
la deformación de un auto no será
la misma si la parte involucrada es de hierro,
lámina o fibra de vidrio. Tampoco será
la misma si el impacto se efectuó de
frente, de lado o en forma diagonal. Todos estos
son detalles apasionantes para quienes se encargan
de desentrañar el misterio del accidente.
Esta es, a grandes rasgos, la forma en que
se estudian los accidentes de tránsito.
Su importancia radica en que, muchas veces,
de ello depende el deslindar responsabilidades
de enormes consecuencias.
Fuente: Universo Estudiantil
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